Sociedad vs Comunidad

Estás listo para comenzar tu vida con más de una década de estudios en tu haber. Incapaz de discernir si sus ideas son las suyas o las suyas. ¡Intentando descifrar el código de la vida, el árbitro grita “batido”! Obligado a otros 4 años o más de educación escolar, nunca ha tenido tiempo de resolver las cosas. Obligado a leer y repetir sin fin a la vista.

¡La pelota pasa zumbando y todo lo que escuchas es golpear uno! Parpadeando, jadeas en busca de aire mientras tu mente comienza a derretirse. ¿Es esta la vida que quiero o hay algo más? El lanzador se enrolla y las alas uno hacia adentro, cerrando los ojos, haces un gran swing. ¡Golpea dos!

Apagando de golpe el despertador ya son las 5 a.m. Es hora de ir a hacer mi trabajo en la oficina corporativa mientras pasa otro día y te acercas a la joroba. La emoción es insoportable y apenas llega el viernes cuando la diversión puede comenzar. Después de limpiar la casa, estás agotado por una semana tan larga, desmayarte en el sofá ya es domingo por la noche y es hora de preparar las cosas para otra semana laboral. Al disfrutar de la programación de Netflix, te relajas durante un último segundo antes de que todo se repita.

Afortunadamente, el último lanzamiento fue una pelota o ya estarías fuera, sin prestar atención en absoluto. El árbitro grita el conteo, notando que tienes una oportunidad más de hacer algo en el plato. Dando un paso atrás, haces algunos swings de práctica con la aprobación de las gradas. Al ver la jubilación en el horizonte, te pones tu máscara de coronavirus y saltas a la caja de bateadores.

Una bola rápida de alta velocidad se acerca a ti, incapaz de reaccionar a tiempo y te clava en la pierna. Al caer de dolor, parece que no puedes caminar mientras tu bate rueda por el suelo. Además, has alcanzado la altura máxima de la sociedad y puedes hacer cualquier cosa. Su cuenta bancaria es enorme y su billetera es gorda. Haciendo una mueca de dolor, sin embargo, escucha el movimiento del árbitro para tomar su base. Acurrucándose con su manta, llora el dolor mientras una nueva y dulce serie de Netflix suena por el altavoz de la casa de sus viejos.

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